Creed es una casa de origen británico que sitúa su fundación en 1760, cuando James Henry Creed abrió en Londres una sastrería que, según la tradición de la firma, vistió y perfumó a varias cortes europeas. A mediados del siglo XIX se trasladó a París, donde permaneció en manos de la familia durante generaciones; con Olivier Creed, la perfumería pasó a ser su actividad principal. La casa defiende el trabajo con materias primas naturales y con técnicas tradicionales como la infusión y la maceración. Su estilo combina frescura, maderas y ámbar gris, y alcanzó su mayor proyección con Aventus, el masculino que presentó en 2010.