Me gusta, aunque descubrí que no es mi estilo personal. La salida es brillante y enérgica, con un petitgrain y una bergamota muy presentes que poco a poco dan paso a un té muy refinado. Es un aroma luminoso, pero nada "gritón" ni chillón; se mantiene siempre en una burbuja personal muy agradable.
Es una fragancia que transmite limpieza fresca y una profunda tranquilidad, ideal para quienes buscan esa sensación de spa. Aunque yo prefiero otros perfiles, se lo regalé a mi mamá —amante de los cítricos frescos— y le encantó. Si buscas un té cítrico, de alta calidad y que no canse la cabeza, este es una apuesta segura.