Es un perfume muy complejo, y eso tiene su mérito. También es cierto que atraviesa varias etapas que se van apreciando con el paso de las horas. Al inicio, huele a detergente con tomate; me da la sensación de estar en un tianguis, justo entre un puesto de verduras y otro de jabones a granel, recibiendo ambos aromas al mismo tiempo.
Conforme evoluciona, empieza a destacar la nota de rosa, que muchos podrían percibir como femenina, pero enseguida se mezcla con las maderas y toma un giro más masculino.
En general, aunque me parece un perfume único, no me gustó. Lo imagino mejor en un hombre de entre 40 y 50 años, o incluso en un fumador crónico, porque siento que combinaría muy bien con el olor a cigarro.