In Love With Everithing es un perfume evoca con maestría aquello en lo que se inspiró su autor: una fantasía ochentera que, lo hayas vivido o no, te hará sentir como si hubieras estado ahí, en una escena sacada de alguna serie retro o película de culto.
Las notas de salida te reciben con un ponche de frutas intenso y una jugosa pulpa cítrica que despierta los sentidos al instante, es un "puch" energético.
Las notas de corazón, de frambuesa y rosa, no se destacan de inmediato, pero conforme la fragancia se asienta, comienzan a aparecer tímidamente, aportando frescura y ligereza (dependiendo del pH de tu piel, pueden destacar más o menos, pero siempre suman una suavidad encantadora).
Eso sí, la nota de ponche de frutas se siente más prominente y algo artificial, evocando esas bebidas en polvo aciduladas y coloridas que solían servirse en las fiestas de secundaria.
El resultado es una vibra juguetona y juvenil, sin llegar a ser empalagosa. El equilibrio entre la salida frutal intensa y el corazón frutal-floral más suave está bien logrado.
A esto se suma una chispa vibrante, casi como un “toque picante” a la nariz, gracias a la nota de polvo de estrellas, que añade carácter sin caer en lo atalcado, ya que no se siente polvosa para nada. La experiencia es como tomar una soda de frutas burbujeante, salida de una lata con diseño retro en tonos fluorescentes rosa, naranja y lima, perfecta para una tarde calurosa.
A lo largo del tiempo, las notas de fondo empiezan a envolver ese cóctel frutal con un velo de azúcar de palma y sándalo, aportando una cremosidad tropical que redondea la fragancia sin saturarla ni opacar las notas de salida. Es dulce, pero en su justa medida; exótica, pero no excesiva; y tiene un toque cálido y seductor que sorprende al final.
Aunque puede usarse en toda ocasión, en mi opinión, brilla especialmente en climas cálidos, donde su estela se intensifica y perdura durante horas. En piel me duró más de 4 horas, y sobre la ropa más de un día.
En conjunto, esta fragancia es una cápsula del tiempo olfativa: una noche de verano en el California de los años 80, entre luces de neón, cócteles indulgentes y excesos de rockstar.