Debo ser muy honesto antes de empezar: le tengo un amor desmedido a Lorenzo Pazzaglia. Nunca me ha decepcionado, y claramente Van Py Rhum no iba a ser la excepción.
Esta fragancia es un monstruo muy paciente, dedicado, peligroso.
La vainilla no tiene piedad en la piel, no pide permiso, no se disculpa, pero el ron y la haba tonka logran con ella algo exageradamente mágico: no pelean, se potencian. Se convierten en algo que ninguno de los tres podía ser por separado.
Después llega el caramelo, y con él el patchouli y el oud, y ahí ocurre el verdadero sortilegio. Ese fondo terroso, oscuro y cálido que convierte lo dulce en algo misterioso... En algo que no debería ser tan elegante y sin embargo lo es.
Si quieres proyectar en tu piel el dulce misterio de un vampiro — elegante, mesurado, peligroso, esta es tu fragancia.
Duración brutal: más de diez horas. Pazzaglia no te da una fragancia, te da la presencia necesaria de un ser elegante y antiguo.